Facundo Mena volvió a ganar un Challenger, subió 91 puestos y le dio una nueva copa al tenis argentino
El tenista argentino se coronó campeón del Challenger 2 de Porto, su primer título en la categoría en dos años. Con esta victoria, escaló 91 posiciones en el ranking y sumó un nuevo trofeo para el tenis nacional.
Facundo Mena volvió a saborear la gloria en un Challenger. El tenista nacido en Buenos Aires se coronó campeón del Challenger 2 de Porto, en Portugal, y de esta manera cortó una sequía de dos años sin títulos en la categoría.
La final tuvo un sabor especial de revancha: apenas una semana antes había caído en la definición de otro torneo similar, pero esta vez no dejó pasar la oportunidad. Con esta conquista, Mena escaló nada menos que 91 puestos en el ranking ATP, un salto que lo devuelve a la conversación del tenis argentino que pelea por mantenerse en el circuito.
El torneo en tierras portuguesas marcó el regreso a la victoria de un jugador que siempre mostró garra y consistencia en el circuito secundario. Para el tenis nacional, que cuenta con varios representantes en Challengers y Futures, cada trofeo suma en la búsqueda de mantener el nivel y abrir puertas para los más jóvenes que vienen detrás.
Mena, que se formó en el duro circuito argentino de torneos menores, demostró una vez más que su juego se adapta bien a las superficies rápidas de Europa. Su triunfo en Porto no solo significa puntos y dinero para seguir compitiendo, sino también confianza renovada después de un período irregular.
Desde la perspectiva del deporte popular argentino, cada logro de nuestros tenistas en el exterior alimenta el orgullo de la hinchada que sigue el tenis con la misma pasión que al fútbol. No es un Grand Slam, pero en el día a día del circuito, estos títulos son los que permiten soñar con escaladas mayores y mantener viva la llama del tenis nacional.
Con este resultado, Facundo Mena se acerca nuevamente a los puestos que le permiten acceder con mayor regularidad a cuadros principales de torneos de mayor jerarquía. El camino es largo, pero el presente es positivo y el tenis argentino celebra una nueva copa.