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Del 'se terminó para mí la Selección' a 'me vacié': las dos despedidas de Messi

Entre la dolorosa noche de Nueva Jersey en 2016 y la sentida carta de 2026, Lionel Messi vivió diez años de transformación: cuatro títulos con la Argentina y una revolución que cambió su vínculo con la Albiceleste para siempre.

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Del 'se terminó para mí la Selección' a 'me vacié': las dos despedidas de Messi
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Diez años separan dos escenas que definen como pocas la relación de Lionel Messi con la Selección Argentina. La primera, cargada de bronca y dolor, ocurrió en la madrugada del 27 de junio de 2016 en Nueva Jersey. La segunda, llena de emoción y cierre, llegó a través de una carta publicada este 31 de agosto de 2026.

Aquella noche de 2016, después de perder la final de la Copa América Centenario ante Chile por penales, Messi no aguantó más. "Se terminó para mí la Selección", soltó en el vestuario con la voz entrecortada. Era la tercera final perdida en tres años. El peso de no poder ganar con la camiseta nacional parecía demasiado. Muchos lo tomaron como una renuncia definitiva. El país entero entró en un debate interminable.

Sin embargo, el tiempo y los hechos demostraron que esa frase era más un grito de desahogo que una decisión irrevocable. Messi volvió, calló bocas y, sobre todo, empezó a disfrutar. El punto de inflexión fue 2021. La Copa América ganada en Brasil no solo rompió una racha de 28 años sin títulos, sino que cambió la forma en que el rosarino se relacionaba con la hinchada y consigo mismo.

De ahí en más todo fue una celebración continua. En 2022 llegó el Mundial de Qatar, el trofeo que le faltaba y que lo consagró como el más grande para una inmensa mayoría. Luego vendrían la Finalissima ante Italia y la Copa América 2024. Cuatro títulos en cuatro años que transformaron al Messi "sin títulos" en el Messi que completó la colección.

Por eso, cuando este lunes 31 de agosto de 2026 publicó una carta anunciando su retiro definitivo de la Selección, el tono fue completamente distinto. "Me vacié", escribió. Ya no había bronca ni frustración. Había un vacío lógico después de haberlo dado todo, de haber ganado lo que tenía que ganar y de haber llevado a la Argentina a lo más alto.

La diferencia entre ambas despedidas no es solo cronológica. Es emocional y hasta conceptual. En 2016 Messi sentía que le debía algo al país. En 2026 siente que ya cumplió. Esa evolución explica mucho de lo que pasó en el medio: un cambio generacional en el plantel, la llegada de un DT como Scaloni que supo entenderlo, y una hinchada que pasó de la exigencia permanente al acompañamiento incondicional.

La carta de 2026 cierra un ciclo que parecía abierto para siempre. Messi no se va enojado, se va pleno. Deja una Selección campeona del mundo, con un recambio en marcha y con la vara alta que él mismo ayudó a poner. Deja también un legado que va más allá de los trofeos: la idea de que persistir, disfrutar y bancarse la presión termina pagando.

Desde aquella noche oscura en Nueva Jersey hasta esta carta escrita con la tranquilidad del deber cumplido, pasaron diez años, cuatro títulos y una verdadera revolución en la cabeza del mejor jugador del mundo. El fútbol argentino le dice gracias por las dos despedidas, porque ambas fueron necesarias para entender quién es Lionel Messi con la celeste y blanca.

Fuente: Olé

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