Anselmi no se desanima pese al mal arranque en Elche: “No vine para estar cinco minutos”
El técnico argentino se mostró optimista tras sumar solo un punto en cuatro fechas de LaLiga y recordó una anécdota de su juventud con Bielsa para explicar su perseverancia.
Martín Anselmi llegó al Elche con la ilusión de un proyecto a largo plazo en LaLiga y, a pesar de un arranque complicado, mantiene intacta su convicción. El DT argentino sumó apenas un punto en los primeros cuatro partidos, pero se niega a dejarse llevar por el ruido de los resultados tempranos.
En declaraciones recientes, Anselmi recordó una historia que define su forma de entender el fútbol. Cuando era joven, vendió su moto para poder viajar y ver de cerca al Athletic Club de Marcelo Bielsa. Esa pasión por aprender y por el juego por encima de las circunstancias lo acompaña hoy, mientras reconstruye un equipo que busca estabilizarse en la élite del fútbol español.
“No vine para estar cinco minutos”, dijo con claridad. Para él, el proceso lleva tiempo y el Elche no es una experiencia pasajera. El técnico sabe que la hinchada y la directiva esperan resultados, pero insiste en que el camino correcto pasa por mantener la idea y no caer en el pánico después de un mal comienzo.
El arranque de temporada dejó al equipo en zona baja de la tabla, con un empate y tres derrotas. Sin embargo, Anselmi destaca el compromiso del plantel y la evolución que percibe en los entrenamientos. Cree que el equipo está cerca de dar un salto de calidad y que los puntos van a llegar si se mantiene la línea de trabajo.
Esta mentalidad de proceso largo no es nueva en el fútbol argentino. Anselmi viene de construir proyectos sólidos en el ascenso y en México, donde logró títulos y ascensos con paciencia y convicción. En Elche busca repetir esa fórmula: armar un equipo con identidad, que compita más allá de los nombres y que represente al club en cada partido.
La anécdota de la moto vendida para ver al Athletic de Bielsa no es solo un recuerdo romántico. Es una declaración de principios. Anselmi entiende que el fútbol exige sacrificio, entrega y, sobre todo, perseverancia. En un contexto donde muchos entrenadores duran pocos partidos, su mensaje es claro: vino para quedarse y construir algo duradero.
Los próximos compromisos serán clave para medir el verdadero pulso del equipo. La afición del Elche, acostumbrada a pelear en la zona media y a sufrir en momentos duros, parece dispuesta a darle crédito al proyecto siempre que se vea progreso. Anselmi, por su parte, sigue con la misma cara de hincha que tenía cuando cruzaba el Atlántico solo para aprender de Bielsa.
En el fútbol popular argentino valoramos a los técnicos que piensan en el club más allá del resultado inmediato. Anselmi encarna esa idea. Su optimismo no es ingenuo: es la convicción de quien sabe que los procesos, cuando se respetan, terminan dando sus frutos.